En medio de la Barra Premium, en el Mercado Urbano Tobalaba, sacamos unos minutos para conversar con Nataly González Zúñiga, gerente general de la Asociación de Viñas de Colchagua. — la organización que reúne a las diecinueve viñas que llenaron el piso 4 el sábado pasado. No fue una entrevista larga ni formal. Fue esa clase de conversación breve, casi de pasillo, que termina diciendo más de lo que uno esperaba sobre el enoturismo en el Valle de Colchagua y hacia dónde va.
Quién es la mujer detrás de las viñas
Nataly es ingeniera en Gestión Turística, y hoy lidera la promoción y el posicionamiento nacional e internacional del valle: coordina a las viñas asociadas, turismo, comercialización, eventos y alianzas público-privadas. No es una vocera de relaciones públicas — es quien articula, entre las viñas, el territorio y los operadores turísticos, hacia dónde crece Colchagua.
Eso se nota en cómo habla. Le preguntamos qué le gustaría que la gente se llevara de la experiencia, y su respuesta fue directa: que los chilenos sintamos orgullo por nuestro propio vino. “Es historia de hace tantos años, desde hace más de quinientos años”, nos contó — la tradición vitivinícola de Chile no nace ayer, y para ella eso es justamente lo que debería llegar a la mesa de millones de personas en todo el mundo.
El vino que se comparte, no que se consume
Lo que más se le nota es cuando habla del vino como algo que se comparte, no que se consume. Para ella, el vino es lo que te acompaña para encontrarte con amigos, con familia, para conversar — momentos entretenidos, más que ocasiones especiales.
Sobre la Asociación de Viñas de Colchagua que dirige, nos contó que está conformada por viñas de tamaños muy distintos: algunas con producciones pequeñas y limitadas, otras reconocidas en todo el mundo — y todas, según ella, ofreciendo una experiencia de calidad extraordinaria.
La invitación abierta a descubrir el valle
Pero su invitación real no se quedó en la copa que llegó a Santiago. Nos dijo, casi como quien no puede evitarlo, que quiere que la gente conozca Colchagua — el valle completo, con sus paisajes, del que se nota que se siente orgullosa. Y tiene sentido: este año la Ruta del Vino de Colchagua, la primera de Chile, cumple treinta años, y el enoturismo en el Valle de Colchagua está entrando en una etapa donde el territorio, no solo la botella, quiere ser protagonista.
Fue una conversación corta, de esas que uno querría que hubiera durado más. Por ahora, queda la invitación abierta: ir a Colchagua y comprobarlo en el valle mismo.
Chile Wine Experience diseña experiencias de enoturismo premium en el Valle de Colchagua y otros valles de Chile para viajeros nacionales e internacionales que quieren descubrir el país a través del vino.


