La producción de vinos a gran escala bajo parámetros de sostenibilidad exige una constante reconfiguración de los manuales de trabajo. En una entrevista en profundidad concedida a Diario Sustentable, el enólogo jefe de Miguel Torres Chile, Eduardo Jordán, desglosó los pilares operativos que sustentan la estrategia de la viña frente al cambio climático y la consolidación de su modelo 100% orgánico en el mercado actual.
A juicio de Jordán, el oficio enológico carece de recetas fijas y demanda una alta capacidad de resiliencia: “Los desafíos nuestros es ir aprendiendo año a año, adaptarse e ir leyendo las añadas”, explicó al citado medio, recordando que hitos climáticos extremos —como el adelanto de 30 días en la vendimia del año 2020— han reconfigurado por completo los calendarios agrícolas del sector.
El nuevo mapa vitícola chileno y el reordenamiento de cepas
Durante la conversación con Diario Sustentable, el experto señaló que a pesar de que el territorio nacional ofrece ventajas comparativas únicas por su diversidad de suelos y microclimas concentrados, la escasez hídrica y el aumento de las olas de calor están desplazando las fronteras tradicionales del viñedo:
- Migración al sur: Mientras las zonas productivas del norte se contraen por la sequía, el mapa se expande hacia latitudes australes. Miguel Torres Chile ya elabora un Sauvignon Blanc de su línea Cordillera con uvas provenientes de Osorno.
- Apuesta por variedades mediterráneas: Ante el incremento de las temperaturas, cepas como el Petit Verdot, Mourvèdre, Garnacha, Cariñán y Syrah están demostrando una tolerancia superior en los valles centrales.
- Rescate del Semillón: Jordán destacó en la entrevista el renacer de esta variedad blanca histórica, tradicionalmente relegada frente al Chardonnay o Sauvignon Blanc, pero con un potencial estratégico relevante si cuenta con un correcto manejo agrícola.
¿Qué implica la certificación 100% orgánica?
Con la totalidad de sus viñedos propios certificados como orgánicos, la viña fundamenta su propuesta en la eliminación absoluta de pesticidas y herbicidas sintéticos. Jordán enfatizó ante Diario Sustentable que este modelo es una garantía de transparencia y seguridad bioambiental:
Sin embargo, advirtió que la transición orgánica no admite atajos y sus resultados estructurales toman entre cinco y diez años de maduración. El manejo demanda un conocimiento profundo de la planta para anticipar de forma biológica la aparición de hongos y malezas; una estrategia que demostró su eficiencia durante este 2026, resistiendo con éxito las intensas precipitaciones registradas en el mes de marzo.
Identidad líquida y sustentabilidad
El catálogo de la viña refleja este equilibrio entre historia y mínima intervención. Entre sus etiquetas más representativas se mencionaron Manso de Velasco (Cabernet Sauvignon elaborado desde 1985 con parras de 1902), Las Mulas (línea que concentra el 50% de la producción total del grupo y es el emblema orgánico de la firma), e Inquietos, un blend de Malbec originario de viñedos plantados en 1945.
Para la firma, la sostenibilidad se define como una ecuación integral. “Tiene que caminar en base a un respeto por la gente que trabaja, por quienes viven cerca del viñedo y por el medioambiente que lo rodea”, concluyó Jordán en sus declaraciones al medio, reafirmando que el valor de una copa radica en su capacidad para expresar con honestidad la pureza de su origen.




