El invierno impulsa un cambio natural en los hábitos de consumo, dando paso a una gastronomía rica en platos de cocción lenta, guisos, carnes al horno y preparaciones de mayor intensidad aromática. En este escenario, el vino se consolida como el acompañante fundamental para realzar los sabores de la temporada. Frente a esto, Fernando Bustos Latorre, fundador y gerente general de Viña Santa Sofía, compartió una serie de orientaciones prácticas para cuidar los detalles del servicio y explorar nuevas formas de disfrutar la cultura vitivinícola durante los meses más fríos.
Entre los aspectos centrales destacados por la bodega se encuentra la precisión en la temperatura de servicio. Un vino servido excesivamente frío o demasiado caliente altera la percepción de la fruta, la estructura y el equilibrio organoléptico en copa. “La temperatura influye directamente en la experiencia de degustación. Muchas veces basta un pequeño ajuste para apreciar mejor los aromas, la fruta y el equilibrio que ofrece un vino”, explicó Bustos Latorre, enfatizando la armonía necesaria entre las preparaciones contundentes de invierno y las distintas cepas.
Asimismo, la viña rescata alternativas tradicionales de la cultura vitivinícola internacional, como el clásico vino caliente especiado elaborado a partir de vino tinto, cítricos y Especias como canela, clavo de olor, anís o cardamomo. Para esta preparación, el ejecutivo recomendó calentar la mezcla de forma suave y gradual, evitando la ebullición para preservar los aromas y lograr un balance de sabores armónico. Desde Viña Santa Sofía concluyen que la temporada invernal ofrece el marco ideal para disfrutar con tranquilidad, probar maridajes no tradicionales y revalorizar costumbres vinculadas al encuentro en torno a la mesa.




