La industria vitivinícola chilena atraviesa una de las transformaciones más severas de su historia reciente. Presionada por una demanda interna y global que no repunta y balances financieros en rojo en las firmas fiscalizadas por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), la superficie útil de parras en el país se redujo cerca de un 20% en la última década, pasando de 140.000 a unas 110.000 hectáreas, según estimaciones de la consultora Colliers. La contracción responde a una caída acumulada del 65% en el consumo per cápita nacional en diez años, alcanzando los 1.560 hectolitros en 2025, de acuerdo con la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV).
Frente a esta presión, los productores han recurrido a la enajenación de activos para aliviar pasivos. Actualmente, existen cerca de 2.000 hectáreas de viñedos en venta —con precios que oscilan entre $15 y $25 millones por hectárea según derechos de agua— concentradas en Maule y O’Higgins, regiones que en conjunto aportan el 80% del vino del país. Rodrigo Gil, gerente del área de campos agrícolas de Colliers, señaló que los principales interesados provienen del sector agroindustrial —para el arranque y reconversión hacia cerezos tempranos, kiwis, paltos, cítricos y avellanos—, además de compañías energéticas orientadas a la instalación de parques solares fotovoltaicos.
El proceso de venta involucra a los principales actores corporativos de la industria. Viña Los Vascos reclasificó activos para la venta por US$6,8 millones en terrenos e infraestructura tras anotar un retroceso del 78,1% en sus ganancias semestrales. Viñedos Emiliana redujo sus terrenos disponibles a $2.411 millones al primer semestre de 2026 tras formalizar etapas de venta del Fundo Totihue en Cachapoal, cerrando con pérdidas por $318 millones. Por su parte, Viña Santa Rita —que reportó números rojos por $3.470 millones en el primer semestre— enajenó en mayo de 2026 terrenos y derechos de agua en Pumanque por $13.000 millones más IVA (unos US$14,3 millones) adquiridos por Viña Concha y Toro, al tiempo que mantiene abierto el proceso de venta de su campo Los Tilos y otros paños no estratégicos, consolidando un ajuste que reconfigura el mapa agrícola del centro del país.


