La industria del vino navega por aguas turbulentas. Según el balance anual de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), el consumo global retrocedió un 2,7% en 2025, situándose en 208 millones de hectolitros. Esta cifra no es un hecho aislado, sino la confirmación de una tendencia crítica: desde 2018, la demanda mundial de vino acumula una caída del 14%.
En este escenario de contracción, Chile ha respondido con un ajuste drástico de su capacidad productiva, reduciendo su viñedo de forma sostenida para intentar equilibrar el mercado.
Radiografía de una crisis de demanda
La OIV identifica una “tormenta perfecta” de factores que explican el desapego global por el vino:
- Cambios de hábitos: Nuevos estilos de vida y patrones de socialización están desplazando al vino de la mesa cotidiana.
- Presión económica: El menor poder adquisitivo y el alza de precios han frenado el dinamismo en mercados clave.
- Caídas en mercados “ancla”: Estados Unidos bajó un 4,3%, Francia un 3,2% e Italia sufrió un duro retroceso del 9,4%.
- El desplome chino: China, que prometía ser el gran motor del sector, ha pasado del 6° al 11° puesto en el ranking de consumo mundial en solo cinco años.
La contracción del viñedo chileno
Para Chile, el informe de la OIV revela una realidad cruda: la superficie vitícola nacional se redujo un 3,7% solo en 2025, alcanzando las 154 mil hectáreas. El dato más revelador es la perspectiva a largo plazo, ya que el país acumula una contracción del 27% en su superficie de viñedos desde 2019.
Argentina sigue una ruta similar con una baja del 1,9% en su superficie durante el último año. En contraste, Brasil emerge como la nota discordante en la región, expandiendo su viñedo por quinto año consecutivo hasta las 91 mil hectáreas y alcanzando el mayor volumen de consumo de su historia con 4,4 millones de hectolitros.
Oasis de crecimiento: Portugal y Japón
Pese al pesimismo general, el informe destaca puntos de resiliencia:
- Portugal: Fue el único de los diez principales mercados que creció, impulsado por su fuerte demanda interna.
- Japón: Junto con Brasil, mostró señales positivas de aumento en el consumo durante 2025, posicionándose como un mercado estratégico para la diversificación.




