La industria del vino chileno enfrenta un complejo panorama en su quinto mercado de destino tras la confirmación de aranceles del 12,5% impuestos por la administración de Estados Unidos a una nómina de productos nacionales. Ante este escenario, el gerente general del gremio Vinos de Chile, Claudio Cilveti, valoró el “trabajo de primer nivel” de la Cancillería chilena y expresó la confianza de la industria en las negociaciones bilaterales para lograr que el vino embotellado sea incluido en la lista de exenciones arancelarias y retorne a una tasa del 0%.
El impacto del cambio regulatorio estadounidense —iniciado en abril de 2025 bajo la política arancelaria Liberation Day— se ha reflejado directamente en las cifras del sector: entre enero y junio de 2026, los envíos de vino chileno a EE.UU. registraron un vertiginoso descenso del 33% en valor y un 23% en volumen, provocando que la cuota de mercado del producto nacional caiga del 6,1% al 5,4%. Este desempeño contrasta con la estabilidad del vino chileno en el resto de los mercados de exportación globales, donde los descensos se acotaron al 8%, demostrando que la pérdida de presencia en Norteamérica obedece directamente al factor arancelario.
Frente a la apertura de una mesa técnica bilateral tras los contactos diplomáticos del Gobierno, el gremio confía en que los argumentos técnicos permitan excluir al vino de los gravámenes. “Consideramos que la Cancillería tiene un tremendo equipo negociador. Se nos dio la oportunidad de demostrar que los productos prioritarios podrían ser excluidos o, en el peor de los casos, bajar al 10%”, destacó Cilveti, enfatizando la importancia estratégica del vino como embajador de la imagen país y como un sector clave para sostener la empleabilidad del rubro agrícola nacional.


