Frente a los recientes sistemas frontales que han afectado a la zona central del país, el sector vitivinícola y turístico del Valle de Colchagua mantiene una evaluación altamente positiva. Representantes de la industria coinciden en que las intensas precipitaciones invernales representan un alivio fundamental para recargar las reservas hídricas y suelos tras años de sequía, asegurando el agua necesaria para el desarrollo de la próxima vendimia sin alterar el funcionamiento normal del enoturismo.
Desde la Cámara de Turismo de Colchagua, su presidente Mauricio Retamal confirmó que las actividades al interior de las viñas, la gastronomía y la hotelería continúan operando de forma segura. En la misma línea, Carmen Paz Ravanal, gerente de Marketing de Viña Ravanal, explicó que las lluvias han sido recibidas como un beneficio para los viñedos centenarios, realizando únicamente ajustes temporales en recorridos al aire libre durante los días de mayor intensidad, manteniendo abiertas las bodegas y salas de cata. Para Ravanal, el verdadero desafío de la temporada no es el clima, sino atraer al turista de invierno hacia las experiencias enológicas de la zona.
En el plano técnico y productivo, Gerardo Leal, viticultor de Viña Santa Rita, destacó que la acumulación de agua durante el periodo de receso vegetativo de la vid permite una infiltración profunda en los suelos y el rellenado de embalses. Aunque las faenas agrícolas como la poda invernal registraron suspensiones puntuales que reprogramarán los trabajos cerca de diez días, el consenso en el sector es que los temporales se consolidan como un aliado clave para sostener la calidad y productividad de los viñedos durante la temporada estival.


