La estabilidad del comercio exterior chileno enfrenta una de sus pruebas más complejas en décadas. La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a través de la Oficina del Representante Comercial (USTR), confirmó la aplicación de un arancel del 12,5% a las exportaciones chilenas, invocando la Sección 301 de su legislación comercial. Aunque la Cancillería logró confirmar que el cobre —principal producto de exportación del país— quedó exento de este gravamen, el resto de la canasta exportadora nacional, liderada por el vino, el salmón, la fruta fresca y los derivados de la madera, sufrirá un duro impacto en su competitividad.
La medida ha generado una fuerte preocupación en los gremios exportadores. Desde la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), su presidente Antonio Walker advirtió sobre la incertidumbre para miles de trabajadores del campo. En tanto, SalmonChile y Frutas de Chile argumentaron que el salmón nacional abastece más del 40% del consumo estadounidense —un mercado que no produce salmón de cultivo— y que los envíos frutícolas generan un impacto económico de US$ 3.500 millones y cerca de 19.500 empleos directos en ese país.
A nivel operativo, esta sobretasa —que se suma al arancel base del 10% aplicado en 2025— está obligando a las compañías a rediseñar de forma urgente sus cadenas de suministro y planes de contingencia. Según explicó Daniel Finkelstein, Sr. Business Program Manager del operador logístico 99minutos, el mayor reto para los exportadores radica en administrar la incertidumbre construyendo esquemas operativos flexibles que funcionen bajo distintos escenarios arancelarios. Para ello, la industria avanza en la diversificación de transportistas, el seguimiento en tiempo real de cargas y la firma de contratos con cláusulas de renegociación dinámica.
En el plano diplomático, el Gobierno de Chile anunció que iniciará negociaciones directas con la administración estadounidense para lograr la exclusión del país, defendiendo la sólida institucionalidad laboral chilena. La resolución de este conflicto representa un reto estratégico para el presidente José Antonio Kast, quien debe preservar el equilibrio comercial en un escenario marcado por el Tratado de Libre Comercio vigente desde 2004, donde EE.UU. figura como el principal inversionista extranjero y China como el mayor socio comercial del país.




