La combinación entre tradición centenaria e innovación tecnológica de vanguardia en la vitivinicultura chilena captó la atención de la prensa internacional. En un reportaje elaborado por la agencia de noticias china Xinhua, el periodista Cristóbal Chávez Bravo analizó cómo la industria del vino en Chile está aplicando ciencia de punta para optimizar sus procesos, desde el diagnóstico molecular de vides hasta la gestión hídrica mediante Big Data, garantizando su competitividad global frente a desafíos como el cambio climático.
El eje central de este desarrollo se ubica en la comuna de Pencahue, en el Valle del Maule, donde opera el Centro de Investigación e Innovación (CII) de Viña Concha y Toro. Con 1.500 metros cuadrados y un equipo de 40 investigadores —12 de ellos doctores—, el centro fundado en 2014 impulsa iniciativas que abarcan desde una bodega experimental para vinos de alto consumo global como la línea “Diablo”, hasta laboratorios de química y biología molecular. Entre sus hitos destaca un banco de germoplasma único en el país, donde se conservan cultivos in vitro de plantas madre libres de virus y patógenos para proteger el patrimonio vitivinícola nacional.
Asimismo, la publicación asiática subrayó el impacto del programa “Smart Agro”, una plataforma que mantiene digitalizadas las 12.000 hectáreas de la compañía. Esta herramienta permite a los productores monitorear en tiempo real variables como la nutrición del suelo, el índice de vegetación y la pluviometría. Gracias a este modelo de enología de precisión y uso de datos, la viña ha logrado reducir un 18% su consumo anual de agua, lo que equivale a un ahorro de 500 metros cúbicos por hectárea, consolidando un estándar de sustentabilidad que posiciona a Chile como referente técnico en los mercados internacionales.




