En medio de uno de los escenarios más complejos para el sector en las últimas décadas, la industria vitivinícola chilena ha alcanzado un posicionamiento sin precedentes en la alta gama internacional. Viña Concha y Toro ingresó de forma oficial al podio mundial al situarse como la tercera compañía vitivinícola global en valor al cierre del ejercicio, según el último ranking de la prestigiosa consultora especializada IWSR.
El holding chileno avanzó dos posiciones en el escalafón de valor respecto al año anterior, mientras que en términos de volumen físico retuvo el cuarto lugar a escala planetaria. Este resultado consagra la capacidad del vino chileno para disputar los márgenes más rentables del negocio, un territorio históricamente reservado para los conglomerados europeos y norteamericanos.
El éxito de la premiumización frente a la caída del volumen
El ascenso de la compañía fundada en 1883 coincide con un cambio de paradigma forzado por la desaceleración del consumo en mercados históricos como Europa y Estados Unidos. Ante la premisa de generar mayor valor por cada botella en lugar de empujar volumen masivo, la firma aceleró una transformación estratégica iniciada hace casi una década:
- Mix de Ingresos: Actualmente, el 57% de los ingresos totales de la viña por concepto de vino proviene de las categorías premium y superiores.
- Crecimiento en Valor: Entre 2017 y el cierre del último ciclo, la facturación de estos segmentos de alta gama experimentó una expansión del 47%.
- Estructura Multiorigen: El holding soporta esta operación sobre 13 mil hectáreas de viñedos propios y un modelo de integración vertical con presencia productiva en Chile, Argentina (Trivento), Estados Unidos (Bonterra Organic Estates), México y Francia.
De la relación precio-calidad al liderazgo de alta gama
La consolidación del portafolio premium del grupo ha estado apalancada por marcas de alto reconocimiento global, destacando el rol de su vino ícono Don Melchor. Su histórico posicionamiento como el vino número uno del mundo por la revista Wine Spectator marcó un punto de inflexión que cambió la percepción internacional del origen Chile.
Este salto en el ranking de la consultora IWSR ratifica la madurez de la vitivinicultura nacional, la cual ha transitado con éxito desde un modelo reconocido por su correcta relación precio-calidad hacia un actor competitivo en los nichos más sofisticados, sustentables y de alta rentabilidad del mercado global.




